Con la reforma del poder: ¿hacia donde han de caminar los partidos políticos?
- 15 feb 2018
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Actualizado: 24 feb 2018
¿Cómo van a vigorizar nuestra democracia?

Sin lugar a dudas, el ensanchamiento de su base social y el fortalecimiento de su capacidad para articular las demandas de la sociedad, son grandes retos que actualmente encaran tales agrupaciones de interés público.
Transitar por el camino de la democracia, presupone mejorar organización interna de los partidos, ampliar su movilización y robustecer ─su presencia en las diversas manifestaciones de la vida social─
Hacer esto, reclama talento político, perseverancia y medios o recursos que significan posibilidades de concretar los cambios. Son culpables los partidos que, a toda hora, hablan a los electores sobre la necesidad de autonomía de los Estados y, al mismo tiempo, favorecen una política que, necesariamente, tendrá como resultado favorecer el centralismo del Gobierno Federal. En el fondo de las transformaciones políticas que se puedan dar, esta la aparente indiferencia social, las opciones de participación obligan a una nula participación en los comicios, pero la participación ciudadana, la responsabilidad social son claves para la democratización de México.
La reforma del poder se logrará haciendo una política distinta y cambiar la forma de hacer política: desde el discurso mismo, la forma de entrarle a las elecciones, la forma de contacto y dialogo con la sociedad ganando ante la opinión popular.
“La democracia participativa puede definirse con mayor precisión como un modelo político que facilita a la ciudadanía su capacidad de asociarse y organizarse de tal modo que puedan ejercer una influencia directa en las decisiones públicas. En la actualidad se manifiesta usualmente por medio de una diversidad de mecanismos, como presupuestos participativos, consejos vecinales o comunales o consultas populares"¹
¹ Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales. Diseños Institucionales y desequilibrios de poder: las instituciones de participación ciudadana en disputa, Vol 60, No 224, UNAM)
Los principales efectos positivos que tendría este sistema político si se pusiera en práctica de democracia participativa:
Aprovecha las experiencias y la capacidad de todos. La sociedad funciona mediante una red que interrelaciona al gobierno, las diversas comunidades, los grupos de intereses, los sectores y las instituciones. Además, los ciudadanos tienen un conocimiento mucho más íntimo a nivel local de las necesidades de la población que ningún grupo de políticos desde un gobierno altamente centralizado.
Promueve la legitimidad. Las instituciones, los organismos sectoriales, las empresas y los gobiernos acabarán por apreciar que tienen mucho que ganar en confianza, apoyo y colaboración de parte de los ciudadanos si los incluyen de alguna forma en sus decisiones. Los propios ciudadanos tienen una mayor facilidad de promover iniciativas destinadas a hacer más eficaz el medio en que se desenvuelven.
Desarrolla nuevas capacidades. La participación desarrolla la capacidad de las personas de trabajar en colaboración con los demás, de identificar prioridades y de lograr que las cosas se hagan y los proyectos se realicen. La actividad participativa los convierte así en mejores ciudadanos.
Mejora la convivencia y calidad de vida. Estudios realizados por economistas, sociólogos y psicólogos han demostrado que las personas que participan en la toma de decisiones son más felices que los que se limitan a aceptar o aplicar las decisiones de otros, debido a que se sienten responsables del mejoramiento de su calidad de vida. Además, la participación brinda al ciudadano una oportunidad de mayor eficacia en la colaboración²
² La democracia participativa, instrumento de vinculación para la protección del patrimonio cultural. INAH



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