Comercio justo, sustentable y de base: ¿moda Hipster o madre de todas las soluciones?
- 15 feb 2018
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Actualizado: 24 feb 2018
Madre de todas las soluciones.

El desarrollo sostenible es la nueva medida para preservar el progreso y la convivencia de la humanidad. Pero a pesar de los cambios mundiales dentro de la Globalización como la I, II y III Revolución Industrial, que pretendieron satisfacer las necesidades de poblaciones crecientes, alentaron la apropiación incondicional de lo que la naturaleza ofrecía y que se consideraba inagotable; propicio el progreso y genero riqueza, pero puso en peligro el equilibrio del planeta.
Tenemos que reconocer que la naturaleza tiene límites propios para su regeneración y equilibrio, y que, por la ambición de proyectos nucleares de riesgo, el hombre ha contaminado gravemente el medio-ambiente, dañando gravemente ecosistemas, fauna y la vida.
Un desarrollo fincado en el abuso de los recursos naturales, no es progreso. Se tuvo una visión del desarrollo en la que se privilegiaron los aspectos cuantitativos, más que los cualitativos, lo que estimulo de manera anárquica la instalación de industrias y la explotación inmoderada de los recursos naturales. En efecto, los antiguos pobladores de lo que hoy es México, lograron satisfacer sus necesidades, con respeto a la naturaleza. La riqueza de las sociedades no será tal si se genera con menoscabo del medio-ambiente.
Los seres humanos deben estar dispuestos a cambiar sin afectar a las sociedades, a la naturaleza, fauna o medio-ambiente.
Desarrollo y responsabilidad ambiental, son principios inseparables; normar desarrollo económico con desarrollo ecológico es el futuro del humano. El espíritu humano nace de la entraña de la tierra, protegerla es proteger nuestro origen mismo, y asegurar nuestro destino.
Un nuevo futuro.
La Comisión Mundial para el medio-ambiente y el desarrollo, menciona que el desarrollo sostenible es: “aquel desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente, sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades”. Tenemos la oportunidad de traducir la nueva conciencia ecológica en acciones concretas que inicien la recuperación del bienestar y el desarrollo en comunión con la naturaleza.
La construcción de un nuevo modelo de desarrollo -sostenido y sustentable- reclama esquemas que sepan trascender las éticas de doble medida. La naturaleza se ha visto sistemáticamente explotada a fin de satisfacer necesidades y ambiciones que van más allá de las experimentadas por sus pobladores originales. La explotación y depredación de los recursos naturales que han hecho posible, en buena medida, el progreso y el aumento del bienestar, no pueden mantenerse como base de un proyecto global que aspire a mejorar las condiciones de vida de toda la humanidad. Seguir por ese camino significaría poner en riesgo la seguridad del planeta.
Nuestra generación debe impulsar cambios pertinentes, y aplicar medidas eficaces, antes de enfrentar una catástrofe ambiental cuyas consecuencias serían imprescindibles.



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